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lunes, 11 de noviembre de 2013

LA VIRGEN DE LAS MERCEDES


La Virgen de las Mercedes,
 patrona de la Republica Dominicana

La Virgen de las Mercedes ( de la Merced) es la Patrona de la República Dominicana. Su devoción por parte de la población católica del país se inicia casi desde el descubrimiento de la isla.

El título mariano “La Merced”, se remonta a la fundación de la Orden religiosa de los mercedarios el 10 de agosto de 1218, en Barcelona, España. Siendo Gobernador de La Española Don Diego Gómez de Sandoval, el 8 de septiembre de 1615 ocurrió un fuerte terremoto (de grado IX en la escala de Mercalli) en la isla, con numerosas réplicas durante por lo menos 40 días. La ciudad de Santo Domingo fue severamente afectada, muriendo alrededor de 24 personas. Entonces el Cabildo de Santo Domingo declaró a la Virgen de las Mercedes "Patrona de La Española".

Su culto era celebrado en los aniversarios del mencionado terremoto, 8 de septiembre. En 1740, por Real Cédula, su festividad fue cambiada para el 24 de septiembre. Cada año en nuestro país, la República dominicana, miles de feligreses se trasladan a la provincia de la Vega, específicamente al Santo Cerro, desde diferentes pueblos del país para venerarla y celebrar su fiesta, el 24 de septiembre.  Los fieles se congregan con la esperanza de obtener algún beneficio y de  ofrecer votos y promesas a la Virgen.

Varios pueblos celebran cada 24 de septiembre sus fiestas patronales en honor a la  Virgen de las Mercedes, considerada su  patrona espiritual. Algunos son Azua, Hato Mayor, Constanza, Imbert, Pimentel y Gualete-la Isabela en Puerto Plata. 

 Pero, no sólo la República Dominicana ha adoptado a la Virgen de Las Mercedes como su santa patrona. Otros pueblos así lo han hecho, como es el caso de El Perú, por ejemplo.  La devoción a la Virgen de las Mercedes allí se remonta a los tiempos de la fundación de Lima.  Consta que los Padres Mercedarios, que llegaron al Perú junto con los conquistadores, habían edificado ya su  primitiva iglesia conventual hacia 1535, templo que sirvió como la primera parroquia de Lima hasta la construcción de la Iglesia Mayor en el 1540.   La Virgen de Las Mercedes fue proclamada en 1730 "Patrona de los Campos del Perú"; "Patrona de las Armas de la República" en 1823; y al cumplirse el primer centenario de la independencia de la nación, la imagen fue solemnemente coronada y recibió el título de "Gran Mariscala del Perú" el día 24 de septiembre de 1921, solemnidad de Nuestra Señora de la Merced, desde entonces declarado fiesta nacional, ocasión en que cada año el ejército le rinde honores a su alta jerarquía militar de "Mariscala". 
      
La Virgen de las Mercedes es venerada en Venezuela y se le tiene como la patrona de los presos y en su condición de tal, cada 24 de septiembre hay celebraciones en todos los penales de Venezuela, la cual, multiplicando su misericordia , ayuda a los que sufren los rigores de las cárceles y de las prisiones. 

Otra celebración popular que se hace, como regocijo, respeto  y agradecimiento a la Virgen de las Mercedes, en la República Dominicana, son las novenas.  Se hacen nueve noches de velaciones (novenas). Se terminan el 23 de Septiembre, y el 24 se realiza la celebración general.   

jueves, 31 de octubre de 2013

LA VIRGEN DE LA ALTAGRACIA

La República Dominicana tiene dos advocaciones marianas fuertes: Nuestra Señora de la Merced, proclamada en 1616, durante la época de la colonia, Patrona, y la Virgen de la Altagracia, Protectora del Pueblo y Reina del corazón de los dominicanos. Sus hijos la llaman cariñosamente “Tatica, la de Higüey”.
Su Basílica se encuentra en Salvaleón de Higüey o, simplemente, Higüey, ciudad de la República Dominicana, capital de la provincia de La Altagracia.
Existen documentos históricos que prueban que ya en el año de 1502, en la Isla de Santo Domingo, se daba culto a la Virgen Santísima bajo la advocación de Nuestra Señora de la Altagracia.
La fecha del 21 de enero se origina en la batalla de la Sabana Real de la Limonade ganada por los dominicanos en contra de las tropas francesas en el año de 1691. El obispo Meriño consiguió que esta fiesta fuera una fiesta en todo el territorio nacional. De modo que hoy lo es no sólo en el ámbito religioso sino que es día festivo a nivel civil, en toda la República Dominicana.

LA IMAGEN
El cuadro de Ntra. Sra. de la Altagracia tiene 33 centímetros de ancho por 45 de alto. Fue pintado probablemente en Sevilla en los primeros quince años del siglo XVI (es decir entre 1500 y 1515), y es posiblemente de la escuela de Alejo Fernández.
El lienzo, que muestra una escena de la Natividad, ha tenido cinco restauraciones de importancia, la última en 1978, pudiéndose apreciar ahora toda su belleza y su colorido original, pues el tiempo, con sus inclemencias, el humo de las velas y el roce de las manos de los devotos, habían alterado notablemente la superficie del cuadro hasta hacerlo casi irreconocible.
Sobre una delgada tela aparece pintada la escena del nacimiento de Jesús; la Virgen, hermosa y serena ocupa el centro del cuadro y su mirada llena de dulzura se dirige al niño casi desnudo que descansa sobre las pajas del pesebre. La cubre un manto azul salpicado de estrellas y un blanco escapulario cierra por delante sus vestidos.
María de la Altagracia lleva los colores de la bandera Dominicana anticipando así la identidad nacional. Su cabeza, enmarcada por un resplandor y por doce estrellas, sostiene una corona dorada colocada delicadamente, añadida a la pintura original. Un poco retirado hacia atrás, San José observa humildemente, mirando por encima del hombro derecho de su esposa; y al otro lado la estrella de Belén brilla tímida y discretamente.
Es una expresión plástica del dogma de la “Maternidad Divina”. María es la Madre de Dios. De allí el título de “Altagracia”, porque la gracia más alta jamás otorgada a un ser humano es la de ser la Madre de Dios.
A la vez es una explicación del dogma de la “Virginidad Perpetua”. María es virgen antes, durante y después de dar a luz a Jesús. Así que, el cuadro nos hace testigos oculares del momento del nacimiento. Lo que parece un delantal es el “rayo de luz más blanco que la nieve”. El Mesías traspasa, sin dañar de manera alguna a la Altagracia quien, recogida y arrodillada, está contemplando tiernamente al Hijo de Dios.
Con un gesto de la cabeza nos invita a arrodillarnos también en frente del pesebre, y juntos adorar al niño Jesús.
El cuadro es también un icono. No hay un elemento, un color ni una relación que no tenga su significado. Efectivamente hay 62 distintos símbolos en el cuadro. Se puede meditar sobre los siguientes:
La Estrella de Belén (es la Navidad) tiene ocho puntas (símbolo del cielo) con dos rayos extendiéndose hacia el pesebre: Dios Padre está bendiciendo a su Hijo.
Por encima de la Virgen hay doce estrellas (son las tribus de Israel y, a la vez, los apóstoles de Jesús). María es el puente entre el Antiguo y el Nuevo Testamento.
Alrededor de María hay un resplandor (cf. Apocalipsis 12, 1). Ella lleva una corona por ser la Reina del Cielo, y un velo sobre la cabeza porque está casada. Está vestida de rojo, porque es un ser humano, y cubierta de blanco por ser sin pecado concebida. Lleva un manto azul celestial salpicado con estrellas porque “el poder del Altísimo vendrá sobre ti”.
San José está vestido al revés. Tiene el azul de su santidad escondido bajo un manto rojo por ser de este mundo, y lleva una vela para dar luz a su esposa, y a las necesidades materiales de las cuales es patrono.
El niño Jesús está durmiendo (y está muerto) pero despertará (y resucitará), sobre un pesebre que es, a la vez, un altar (y su sepulcro).
Atrás hay una columna, señal de que estamos en un templo. La cueva es un templo porque allí habita Dios mismo: el niño Jesús.
Las hendiduras en el techo, arriba a la izquierda, nos dicen que el mundo está decayendo, pero Jesús ha venido para restaurarlo.
El marco que sostiene el cuadro es posiblemente la expresión más refinada de la orfebrería dominicana. Un desconocido artista del siglo XVIII construyó esta maravilla de oro, piedras preciosas y esmaltes, probablemente empleando para ello algunas de las joyas que los devotos han ofrecido a la Virgen como testimonio de gratitud.
Oración: “Que la Virgen de la Altagracia, Señor, interceda por nosotros”. Amén.

LAS TRES TRADICIONES DE LA APARICIÓN
PRIMERA TRADICIÓN. La advocación procede posiblemente del pueblo español de Garrovillas de Alconétar (Cáceres), aunque se apunta también el de Siruela (Badajoz). Ambas poblaciones tienen a la Virgen de Altagracia como patrona y sendas ermitas dedicadas a ella. Otro dato que apunta a la región extremeña es que Nicolás de Ovando nació en Brozas (distante 10 kilómetros de Garrovillas) y además ejerció el cargo de Comendador de Lares (distante 11 kilómetros de Siruela) antes de llegar a La Española como Gobernador de las Indias en el año 1502.
SEGUNDA TRADICIÓN. En su relación del año de 1650, el canónigo Luis Gerónimo de Alcócer dice:
“La ymagen miraculosa de nuestra Señora de Alta Gracia está en la villa de Higüey, como treynta leguas desta Ciudad de Santo Domingo; son innumerables las misericordias que Dios Nuestro Señor a obrado y cada día obra con los que se encomiendan a su Santa ymagen: consta que la trayeron a esta ysla dos hidalgos naturales de Placencia en Extremadura, nombrados Alonso y Antonio de Trexo que fueron de los primeros pobladores desta ysla, personas nobles como consta de una cédula del Rey Don Felipe Primero, año de 1506, en que encomienda al Governador desta Ysla que los acomode y aproveche en ella, y aviendo esperimentado algunos milagros que avia hecho con ellos la pusieron para mayor veneracion en la yglesia parroquial de Higüey, adonde eran vecinos y tenían haciendas.”
“Parece que no quiere Dios Nuestro Señor que salga de aquella villa, porque a los principios embiaron por ella el Arzobispo y cabildo de la Cathedral y se desapareció de vn arca adonde la traian cerrada con veneración y cuidado y el mesmo tiempo se apareció en su yglecia de Higüei adonde solia estar; está pintada en un lienzo muy delgado de media vara de largo y la pintura es del nacimiento y está Nuestra Señora con el Niño Jesús delante y San Joseph a sus espaldas. “
“Y con aver tanto tiempo tiene muy vivos los colores y la pintura como fresca; van en romería a esta santa ymagen de Nuestra Señora de Alta Gracia de toda ysla y de las partes de las Indias que están más serca y cada día se ven muchos milagros que por ser tantos ya no se averiguan ni escriven, algunos en señal de agradecimiento, los hacen pintar en las paredes y otras parte de la yglecia y con ser los menos ya no ay lugar para más; son muchas las lismosnas que se hacen a esta santa yglesia y así está bien proveída de ornamentos y tiene muchas lámparas de plata delante de su santa ymagen”.
TERCERA TRADICIÓN. Nuestra Señora de Altagracia, fue vista en sueños por una joven en Higuey, (así lo narra Mons. Juan Pepen en su libro “Dónde floreció el naranjo”).
Hace más de tres siglos, cuando todavía en las llanuras y bosques de Hicayagua se encontraban restos de la indígena raza, vivía con su familia en las regiones de Duey, uno de los antiguos colonizadores españoles, que disfrutaba de una buena fortuna y gozaba de merecida fama y del aprecio y estima de las altas dignidades de la colonia.
Era costumbre en él, en épocas señaladas, hacer viajes a esta ciudad del Ozam, con el principal objeto de vender su ganado para proveerse de los menesteres de su hogar.
En una ocasión, y a principio de enero, el buen padre emprendió uno de esos viajes, trayendo el encargo de sus dos hijas, jóvenes ambas, en la flor de su edad: la una, la mayor, alegre y muy dada a los divertimientos, aunque de inocentes costumbres, pidió que le llevase vestidos, cintas, encajes y otros aderezos; la otra, apenas en las catorce primaveras de la vida, y a quien llamaban la Niña en aquellos villorrios, era, por el contrario, de espíritu recogido, entregada a las prácticas religiosas, que eran de su mayor agrado,encargó a su padre la Virgen de Altagracia. Extraña fue para él, que nunca había oído hablar de tal Virgen, la petición de su hija; pero así y todo, ella afirmó que la encontraría en su viaje.
De regreso a sus predios, con los regalos de la hija mayor, llevaba el amoroso padre el hondo pesar de no haber conseguido la Virgen de Altagracia para la Niña. Habíala buscado por todas partes, y no encontrándola, la solicitó de los Canónigos del Cabildo y aún del mismo Arzobispo, quienes le contestaron que no existía tal advocación.
Al pasar por Los Dos Ríos, pernoctó en la casa de un viejo amigo. En este tránsito, ya entrada la noche, cenando todos en familia, refiriendo el caso de la Virgen desconocida, manifestó el huésped viajero el sentimiento de aparecerse en su casa, sin llevar el encargo que le había hecho su hija predilecta. A la sazón, un anciano de barba blanca, que había pedido le dejasen pasar allí la noche, desde el apartado rincón en que estaba sentado, se puso en pie y, adelantándose hacia la mesa de los comensales, dijo: “¿Qué no existe la Virgen de Altagracia?”. Yo la traigo conmigo. Y echando mano de su alforja, sacó el pergamino y desenvolvió la pintura en lienzo de una preciosa imagen que era la de María adorando a un recién nacido que estaba en sus pies en una cuna. Más luego el afortunado padre, viendo realizado el ideal de su fervorosa hija, reiteró sus promesas al generoso peregrino, invitándole a que pasase a su casa cuando quisiera para recibir la recompensa de su donativo. Al rayar la aurora del nuevo día, se despertó la regocijada familia, y cuál fue su sorpresa al buscar y no encontrar por ninguna parte al misterioso aparecido.
Cuenta la tradición que, acompañada la piadosa doncella de varias personas, recibió a su padre en el mismo lugar donde hoy se encuentra el Santuario de Higüey, y que, lleno de alborozo en sus salutaciones, entregó aquél a su hija el tan esperado regalo.
Ella, al pie del naranjo que aún se conserva a pesar de los siglos, mostró a los concurrentes en aquél día 21 de enero, su soñada imagen y, desde ese momento, quedó establecido el venerado culto de la Virgen de Altagracia, confundida en sus principios con el nombre de la “Virgen de la Niña”.

HECHOS HISTÓRICOS DE RECONOCIMIENTO
Desde principios del siglo 17, y quizás poco antes, la devoción por la Virgen de la Altagracia pasó a Puerto Rico, específicamente a Coamo.Los viajeros que se trasladaban desde la Isla de Santo Domingo a Puerto Rico lo hacían por el “puerto del Higüey” (Boca de Yuma) y atravesaban el Canal de la Mona para llegar al puerto de San Germán. Por temor a los piratas que frecuentaban estos mares y mientras esperaban barcos en el “puerto del Higüey”, los viajeros acudían al santuario de la Virgen de la Altagracia en la villa de Higüey, implorando su protección contra los peligros del mar y de los piratas.
Antonio Cuesta Mendoza escribe en el tomo II de su Historia Eclesiástica de Puerto Rico: “De muy antiguo debió haver devotos en esta advocación pues ya para el 1647 le habían erguido una ermita particular [en la villa de San Blas de Coamo]“. De hecho, hay evidencia de que esta capilla ya estaba construida para el año 1622, o posiblemente desde antes.
El 21 de enero de 1692 se celebró una misa para dar gracias a la Altagracia por haber protegido a los voluntarios de Higüey y El Seibo quienes, un año antes, habían participado en la batalla feroz y sangrienta de “La Limonade”. Todos volvieron a casa sanos y salvos sin rasguño alguno. ¡Era un milagro patente!.
En el mismo 1692 el arzobispo Isidoro Rodríguez Lorenzo escribió una carta dirigida “a todos los fieles cristianos, estantes y habitantes, vecinos y moradores de este nuestro arzobispado” en donde por primera vez aparece una autoridad eclesiástica aprobando como buena y válida la fiesta de los 21 de enero conmemorando el “milagro”.
Hoy día hay al menos una religiosa “de servicio” en la basílica diariamente para recibir las promesas y anotar los milagros otorgados por la intercesión de la Altagracia.
A principio del siglo XX, Monseñor Arturo de Meriño, Arzobispo de Santo Domingo, pidió a la Santa Sede la concesión de Oficio Divino y Misa Propia para el día de la Virgen de la Altagracia suplicando, además, que fuese como festividad de precepto los 21 de enero. El pedimento fue aprobado y la concesión es efectiva para toda la Arquidiócesis de Santo Domingo.
La imagen de Nuestra Señora de la Altagracia tuvo el privilegio especial de haber sido coronada dos veces; el 15 de agosto de 1922, en el pontificado de Pío XI y por el Papa Juan Pablo II, quien durante su visita a la isla de Santo Domingo el 25 de enero de 1979, coronó personalmente a la imagen con una diadema de plata sobredorada, regalo personal suyo a la Virgen, primera evangelizadora de las Américas. Juan Pablo II también visitó a la Virgen en su basílica en Higüey.
En la actualidad, casi no existe una familia dominicana en donde no se encuentre un testimonio de la intercesión de “Tatica”, Nuestra Señora de la Altagracia.

LA BASÍLICA
Es el Santuario mariano más antiguo de América. Al inicio se construyó una iglesia muy pobre, hecha de yaguas y tablas de palmas. Muy pronto la gente comenzó a tenerle un aprecio especial al cuadro. La gran cantidad de peregrinos hizo que se construyera una iglesia nueva, de piedra, en 1572; la gran Basílica que actualmente cobija el cuadro se comenzó a construirse en 1946 y fue inaugurada en 1971.
La Basílica de Nuestra Señora de la Altagracia se encuentra ubicada en la ciudad de Salvaleón de Higüey, en la República Dominicana, siendo esta catedral epónima de la provincia de La Altagracia.
Esta sólida construcción que ha resistido inconmovible como una roca a todas las inclemencias del tiempo, tiene una sola nave, sobria, con techo en forma abovedada, que sostienen cinco arcos, de elegante sencillez y robustez.
La cúpula forma una media naranja completa y una concha cobija el sitio que ocupa el altar mayor. Una estrella formada de piedra es la decoración de la cúpula; en los arcos lucen incrustados en serie hermosos rosetones.
El altar mayor, en cuyo centro se destaca el nicho de plata que guarda el Santo Retablo, es obra de arte del siglo XVI, magnifica, ejecutada en rica caoba tallada a mano. La mesa del saltar luce un artístico frontal de plata, metal que cubre también las gradas y el Sagrario.
La parte exterior del templo es sencilla, así como la torre o campanario, de escasa elevación, que guarda sonoras campanas donadas por el piadoso caballero don Joaquín Alfáu en el año de 1864, quien también obsequió el pavimento de mármol del templo en el año de 1876.
El Santuario atesora valiosísimas prendas de valor histórico, que son objeto siempre de la curiosidad de los visitantes; entre otras se encuentran principalmente: el marco de oro y plata de la Virgen, con incrustaciones de piedras preciosas, destacándose en él la rica esmeralda rodeada de brillantes, que su Santidad Pío X regaló al Arzobispo Adolfo Alejandro Nouel en ocasión de su elección como Presidente de la República, y que ese ilustre prelado donó a la Virgen de la Altagracia como segura prenda de su amor y acendrada devoción; una gigantesca y artística custodia de oro de la era colonial; un elegante trono de planta con incrustaciones y campanillas de oro del año 1811 para sacar la procesión del Sagrado Cuadro de la Virgen; un vistoso guión de plata obsequio del Presidente de la Real Audiencia de Santo Domingo en el año de 1737; igualmente de oro y plata una porta viático; un crucifijo, dos cálices y copones, seis varas del palio, cruz y ciriales parroquiales, candelabros y floreros, y otros objetos del culto de plata antigua.
Hoy la joya de mayor valor histórico, religioso, espiritual y material con que cuenta el santuario, es la hermosa corona de oro y piedras preciosas, rematada en una cruz de diamantes que sostienen dos ángeles de oro macizo, de siete filos de peso, que fue confeccionada con el oro y alhajas donados por el Pueblo Dominicano para su Canónica y Pontificia Coronación, celebrada sobre el Altar de la Patria el 15 de Agosto del año 1922.

lunes, 28 de octubre de 2013

BIOGRAFÍA DE SANTO DOMINGO DE GUZMÁN


Archivo: Fra Angelico 052.jpg
Santo Domingo de Guzmán por Fra Angelico
Sus padres fueron Félix Núñez de Guzmán y Juana Garcés (llamada comúnmente Juana de Aza, beatificada en 1828) y tuvo dos hermanos, Antonio y Manés (este último, uno de los primeros beatos dominicos).
De los siete a los catorce años (1176-1184), bajo la preceptoría de su tío el arcipreste de Gumiel de Izán, Gonzalo de Aza, recibió esmerada formación moral y cultural. En este tiempo, transcurrido en su mayor parte en Gumiel de Izán, despertó su vocación hacia el estado eclesiástico.
De los catorce a los veintiocho (1184-1198) vivió en Palencia; seis cursos estudiando artes (humanidades superiores y filosofía); cuatro, teología; y otros cuatro como profesor del Estudio General de Palencia.
Al terminar la carrera de artes en 1190, recibida la tonsura, se hizo canónigo regular en la catedral de Osma. Fue en el año 1191, ya en Palencia, cuando vende sus libros para aliviar a los pobres del hambre que asolaba Castilla. Al concluir la teología en 1194, se ordenó sacerdote y fue nombrado regente de la Cátedra de Sagrada Escritura en el Estudio de Palencia.
Al finalizar sus cuatro cursos de Docencia y Magisterio Universitario, con veintiocho años de edad, se recogió en su cabildo, luego el obispo le encomienda la presidencia de la comunidad de canónigos y del gobierno de la diócesis en calidad de Vicario General de la misma.
En 1205, por encargo del rey Alfonso VIII de Castilla, acompaña al obispo de Osma, monseñor Diego de Acebes, como embajador extraordinario para concertar en la corte danesa las bodas del príncipe Fernando. Con este motivo, realizó viajes a Dinamarca y a Roma, y durante ellos se decidió su destino y se aclaró definitivamente su ya antigua vocación misionera. Convencido de que los herejes cátaros debían ser convertidos al catolicismo, comenzó a formar el movimiento de predicadores. De acuerdo con el papa Inocencio III, en 1206, al terminar las embajadas se estableció en el Languedoc como predicador entre los cátaros, y en 1206 establece una primera casa femenina en el Prouille. Rehusó los obispados de Conserans, Béziers y Comminges, para los que había sido elegido canónicamente.



Archivo: Santo Domingo en oración.jpg
Domingo de Guzmán vio la necesidad de un nuevo tipo de organización para enfrentar las necesidades de su tiempo, uno que mantendría la dedicación y la educación sistemática de las anteriores órdenes monásticas para influir en los problemas religiosos de la población, pero con más flexibilidad de organización que las otras órdenes monásticas o la clerecía secular.
Para predicar la doctrina católica entre los pueblos apartados de la fe, en 1215 establece en Tolosa la primera casa masculina de su Orden de Predicadores, cedida a Domingo por Pedro Sella, quien con Tomás de Tolosa se asocia a su obra. En septiembre del mismo año llega de nuevo a Roma en segundo viaje, acompañando del obispo de Tolosa, monseñor Fulco, para asistir al cuarto Concilio de Letrán y solicitar del Papa la aprobación de su orden como organización religiosa de canónigos regulares. De regreso de Roma elige con sus compañeros la regla de San Agustín para su orden y, en septiembre de 1216, vuelve en un tercer viaje a Roma llevando consigo la regla de San Agustín y un primer proyecto de constituciones para su orden. El 22 de diciembre de 1216 recibe del papa Honorio III la bula Religiosam Vitam por la que confirma la Orden de Predicadores.
Al año siguiente retorna a Francia y en el mes de agosto dispersa a sus frailes; envía cuatro a España y tres a París, y él decide marchar a Roma. Se dice que allí se manifiesta su poder taumatúrgico con numerosos milagros y se acrecienta de modo extraordinario el número de sus frailes. Meses después enviará los primeros frailes a Bolonia. A finales de 1218 regresa a Castilla a recorrer Segovia, Madrid y Guadalajara.
Por mandato del papa Honorio III, en un quinto viaje a Roma, reúne en el convento de San Sixto a las monjas dispersas por los distintos monasterios de la ciudad para obtener para los frailes el convento y la Iglesia de Santa Sabina.
En la fiesta de Pentecostés de 1220 asiste al primer Capítulo General de la orden, celebrado en Bolonia. En él se redacta la segunda parte de las constituciones. Un año después, en el siguiente capítulo celebrado también en Bolonia, se acordará la creación de ocho provincias.
Con su orden claramente estructurada y más de sesenta comunidades en funcionamiento, agotado físicamente, fallece el 6 de agosto de (1221) tras una breve enfermedad, a los cincuenta y un años de edad, en el convento de Bolonia, donde sus restos permanecen sepultados. En 1234 el papa Gregorio IX lo canonizó. La Iglesia Católica celebra su fiesta el 8 de agosto.
La ciudad capital de la República Dominicana (Santo Domingo de Guzmán) lleva ese nombre en honor a él.
Domingo de Guzmán contaba que veía a la Virgen sosteniendo en su mano un rosario y que le enseñó a rezarlo y le dijo que lo predicara por todo el mundo, prometiéndole que muchos pecadores se convertirían y obtendrían abundantes gracias. El santo se levantó muy consolado y abrasado en celo por el bien de estos pueblos, entró en la Catedral y en ese momento sonaron las campanas para reunir a los habitantes.

Representación iconográfica



En este fresco aparece representada la Santísima Virgen entregando el Santo Rosario a Santo Domingo de Guzmán. En la escena también aparecen Fray Pedro de Santa María y Ulloa, Santa Catalina de Siena y la Siervita de Dios, Sor María de Jesús de León Delgado. El fresco se encuentra en la Iglesia de Santo Domingo de Guzmán en San Cristóbal de La Laguna (Tenerife, España).

Santo Domingo de Guzmán tiene asociados varios elementos relacionados con su vida. Por ello se le representa con diferentes símbolos:

Perro con antorcha
La leyenda (primera biografía de Santo Domingo) narra una visión que su madre, la Beata Juana de Aza, tuvo antes de que Santo Domingo naciera. Soñó que un perrito salía de su vientre con una antorcha encendida en su boca. Incapaz de comprender el significado de su sueño, decidió buscar la intercesión de Santo Domingo de Silos, fundador de un famoso monasterio Benedictino de las cercanías. Hizo una peregrinación al monasterio para pedir al Santo que le explicara el sueño. Allí comprendió que su hijo iba a encender el fuego de Jesucristo en el mundo por medio de la predicación. En agradecimiento, puso a su hijo por nombre Domingo, como el santo de Silos. Es un nombre muy apropiado, por cuanto Domingo viene del Latín Dominicus, que significa del Señor. De Dominicus (Domingo) viene Dominicanus (Dominico, que es el nombre de la Orden de Santo Domingo). No obstante, utilizando un juego de palabras, se dice que Dominicanus es un compuesto de Dominus (Señor) y canis (perro), significando el perro del Señor o el vigilante de la viña del Señor)
En su carta del 4 de febrero de 1221 a todos los obispos de la Iglesia recomendando la Orden de Santo Domingo, el Papa Honorio III dijo que Domingo y sus seguidores habían sido nombrados para la evangelización del mundo entero. Y en otra carta, esta vez dirigida a Domingo (18 de enero de 1221), el Papa les llamaba pugiles fidei (caballeros de la fe, defendiéndola contra todo el que se oponga a ella). Esto es lo que Domingo hizo durante toda su vida, defender la fe con el ejemplo de su vida y con su predicación incesante contra los herejes del Languedoc en el sur de Francia, y con su deseo de ser misionero entre los no-cristianos.

Azucena
Usualmente se le representa con unas azucenas en la mano. El amor por la pureza de Domingo fue tan perfecto que, en su lecho de muerte, al hacer una confesión pública frente a sus hermanos, pudo decir: Gracias a Dios, cuya misericordia me ha conservado en perfecta virginidad hasta este día; si deseáis guardar la castidad, evitad todas las conversaciones peligrosas y vigilad vuestros corazones. Y entonces, sintiendo remordimiento, dijo a Fray Ventura, Prior de Bolonia: Padre, temo que he pecado hablando de esta gracia delante de los hermanos. La pureza de su alma y el deseo de que sus hijos le imitasen le llevaron a hacer esa revelación.

Estrella
Se nos dice en la misma leyenda que durante el bautismo de Domingo apareció una estrella sobre su frente. Por medio de su vida y predicación, Domingo fue como un faro guiando almas hacia Cristo. Desde sus años de estudiante en Palencia, España, donde vendió sus valiosos libros con el fin de conseguir dinero para ayudar a los pobres que sufrían una gran sequía, y donde llegó a ofrecerse a ser vendido como esclavo para redimir a cristianos cautivos por los moros, a aquella noche, en un viaje a Dinamarca, que pasó en conversación con el hospedero hereje, atrayéndole por fin otra vez a la fe verdadera, a su etapa en el Languedoc, donde pasó los mejores años de su vida, su enseñanza y predicación, hasta la fundación de su Orden, Santo Domingo fue siempre una estrella brillante que atrajo almas perdidas a Cristo.

La Cruz, el Estandarte, el Santo Rosario
La Cruz de dos brazos (llamada patriarcal) es un símbolo de los fundadores de grandes familias religiosas (patriarcas) o de importantes comunidades cristianas que han dado origen a otras muchas. Se usa para Santo Domingo porque él fue el primero en sacar al monje del monasterio a la ciudad, convirtiéndole en apóstol: un religioso sin dejar de ser un monje. Otras órdenes fueron fundadas inmediatamente después de los Dominicos o casi simultáneamente, como los Franciscanos, y todos siguieron la misma pauta. Fue mucho después, en el siglo XVI, cuando aparecieron las Congregaciones dedicadas al trabajo apostólico, pero sin observancias monásticas.
El Estandarte con el emblema Dominicano es el escudo de armas de Santo Domingo. Blanco y negro: pureza y penitencia, muerte y resurrección, combinando el ideal Dominicano de mortificación y alegría, renuncia al mundo y posesión de Cristo. Su lema es Laudare, Benedicere, Pradicare que significa Alabar, Bendecir, Predicar.
En cuanto al Rosario, la explicación es obvia. Santo Domingo fue el fundador del Rosario, un regalo de María para ayudarle en su trabajo para la conversión del mundo.

El libro y la Iglesia
En algunas representaciones, Santo Domingo sostiene un libro en su mano izquierda. El libro representa la Biblia, que era la fuente de la predicación y espiritualidad de Domingo. Era conocido como el Maestro Domingo por el grado académico que obtuvo en la universidad de Palencia, España. Sus contemporáneos nos dicen que en sus viajes por Europa siempre llevaba consigo el Evangelio de San Mateo y las Cartas de San Pablo. Esto hace referencia a la visión que tuvo en una de sus noches de vigilia. Mientras Domingo oraba, los Santos Pedro y Pablo se le aparecieron. San Pedro llevaba consigo el Evangelio, y Pablo sus Cartas, con este mensaje: Ve y predica, porque has sido llamado para este ministerio. Esta revelación le reafirmó en su vocación de continuar siendo un Predicador Itinerante, no solo en el sur de Francia sino también en todo el mundo por medio de su Orden, la Orden de Predicadores.
A veces, sobre el libro hay una iglesia. Esta iglesia representa la Basílica Laterana, la Madre Iglesia universal.
Santo Domingo tuvo que enfrentarse con muchos obstáculos legales para que el Papa aprobara su nueva Orden. De acuerdo con la leyenda, el Papa Inocencio III, Santo Domingo y San Francisco tuvieron un sueño. Cada uno de ellos vio que la Basílica Laterana estaba comenzando a derrumbarse, y a dos frailes, uno en hábito blanco y el otro en un hábito marrón, colocándose ellos mismos como columnas para evitar el colapso total. Domingo se reconoció a sí mismo como el fraile del hábito blanco, pero no sabía quién era el otro fraile. De igual modo, Francisco de Asís se reconoció a sí mismo como el fraile del hábito marrón, pero desconocía quién era el del hábito blanco. Para Inocencio III el sueño era un rompecabezas y un misterio. El día siguiente, cuando Domingo iba a ver al Papa sobre la aprobación de su Orden, se encontró a un fraile joven vestido con un hábito marrón. Mirándose mutuamente, cada uno reconoció al otro como el compañero que ayudaba a soportar la Basílica Laterana, y se abrazaron en medio de la calle. Después fueron juntos a ver al Papa, y éste comprendió inmediatamente el significado de su sueño: Las Órdenes de estos dos gran hombres serán como columnas que salvarán a la Iglesia de su destrucción.

Las tres mitras
También se representa a Santo Domingo con tres mitras, pues alude al ofrecimiento que le hicieron de tres obispados, pero los rechazó porque quería dedicarse a los pobres.

Reliquias
Si bien el cuerpo de Santo Domingo de Guzmán permanece en su Basílica de Bolonia, existen numerosas reliquias de él a lo largo y ancho del mundo. En enero de 2007 la Vicaría de Roma concedió una de primera clase y que puede encuadrarse dentro de la tipología de las ex osibus a la Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno de Alhaurín el Grande (Málaga) en atención a los profundos lazos históricos y devocionales que unen a la Orden Dominicana con esta corporación nazarena. Esta reliquia es procesionada cada Viernes Santo junto a otra de San Roque en un relicario doble situado en el frontal del trono de María Santísima del Mayor Dolor, Sagrada Titular de esta Hermandad.

jueves, 19 de septiembre de 2013

RELIGIÓN (GENERAL)

95% de la población es católica.

Hay muchas iglesias y catedrales de todo el República Dominicana. Algunos de los más interesantes para visitar son:

Santo Domingo: Catedral de Santa Mar í a la Menor es la catedral más antigua de América, dedicada a Santa María, situado en la Ciudad Colonial. La construcción comenzó en 1512 bajo el obispo Fray Garc í a Padilla, pero no se terminó hasta 1540. Recibió su condición de "Catedral Metropolitana" por el Papa Pablo III en 1546. A pesar de siglos de antigüedad, la catedral sigue siendo un impresionante edificio de piedra caliza que combina la arquitectura gótica y barroca. Los restos de Cristóbal Colón, una vez descansaron en la catedral antes de ser trasladado al "Faro a Colón" (Faro de Colón).


Hig ü ey: Bas í lica Catedral Nuestra Se ñ ora de la Altagracia está dedicada a la Virgen María y se decretó en 1970.Es el destino de miles de peregrinos que vienen todos los años en enero para venerar a la Virgen de La Altagracia. La catedral, que fue diseñado por los franceses Pierre Dupré é y Dovnoyer de Segonzac en 1951, ha sido llamado una obra maestra. La entrada está decorada con placas cobber, donde se puede leer sobre el milagro de Hig ü ey, y el interior se compone de grandes muros de hormigón. La atracción principal es la imagen de la Virgen María que se encuentra cuidadosamente dentro de un armario pequeño, de vidrio.


Santiago : Catedral de Santiago Ap ó stol es una hermosa catedral construida desde 1868 hasta 1895, en sustitución de una catedral existente que fue destruido por un terremoto. La arquitectura es una mezcla de estilos gótico y neoclásico. La catedral alberga una llama eterna en honor a varios de los héroes del país, entre otros, José María Imbert, quien se unió a la lucha por la independencia contra los haitianos en la "Batalla de Santiago" (1844). La catedral también alberga los restos de Ulises Heureax que era 22 en el país ª , 25 ª y 26 ª presidente.


San Cristobal : Parroquia de Nuestra Se ñ ora de Consolaci ó n fue ordenado por el ex presidente y dictador de la República Dominicana, Rafael Le ó Nidas Trujillo. La iglesia fue diseñada por el francés Henry Gaz ó n Bona y fue terminado en 1949 en una mezcla arquitectónica de estilos neoclásico, romántico y moderno. San Cristóbal fue el lugar de nacimiento de Trujillo y sus restos fueron sepultados en la iglesia durante 6 meses antes de ser trasladado a Europa - algunos dicen que España, otros dicen que a Francia. La iglesia también cuenta con murales (que muestra la vida de Jesús) pintados por el famoso pintor español Jos é Vela Zanetti quien también creó murales para el edificio de la ONU en Nueva York.


La Vega: Catedral de la Inmaculada Concepción ó n es un gran edificio de hormigón que parece en nada a una iglesia. Fue diseñado por el arquitecto dominicano Erwin Cott y construido 1977-1992. La iglesia fue construida según el número bíblico 12 con 12 puertas y 12 ventanas, su diseño se inspiró en la Catedral de Sainte Cecile d'Albi en el sur de Francia, con un exterior que se asemeja a una gran fortaleza.

 

Puerto Plata: Catedral San Felipe Ap ó stol fue fundada originalmente en 1502 y destruido en 1863 por las llamas del "Fuego Patriótico". La iglesia fue reconstruida 1870-79 y tenía una bonita fachada de madera y zinc. La iglesia que existe hoy en día fue construida en 1929 en una mezcla de Art Deco y las influencias coloniales tradicionales y se convirtió en una catedral en 1999.


Sosúa: Sinagoga de la Comunidad Judia de Sosúa una es la única sinagoga activa en la República Dominicana, que fue construida para acomodar a los refugiados judíos que llegaron al país en 1940 por invitación del presidente Rafael Le ó Nidas Trujillo.